¿Dónde están la hermana y la madre de Raúl "Pelao" Rivadeneira? La pregunta aún no fue contestada por los policías que investigan la adulteración un oficio judicial, a raíz del cual el "Pelao" fue liberado. Un nuevo operativo se desplegó ayer a la madrugada en la zona del Parque Guillermina, pero, una vez más, las mujeres no estaban.
Cerca de las 6, los policías llegaron a la vivienda ubicada en pasaje Huemul al 200. La información que habían recibido indicaba que las mujeres pasarían la noche en casa de unos familiares. Revisaron las habitaciones, pero ellas no estaban. Sin embargo, fuentes policiales indicaron que encontraron elementos que les darían un indicio claro de dónde se ocultan.
El fiscal Guillermo Herrera cree que las familiares de Rivadeneira fraguaron el documento judicial. De hecho, está convencido que la hermana del detenido fue quien entregó el oficio en la Policía.
El 11 de noviembre, el Departamento Judicial (D5) de la Policía recibió un oficio por el que se ordenaba la libertad de Rivadeneira, quien estaba preso desde mayo por un robo agravado en banda, cometido en 2007. Estaba alojado en la Dirección General de Investigaciones a la espera del juicio oral, ya que en el penal de Villa Urquiza no había cupo para recibirlo.
El oficio siguió el trámite estipulado: fue enviado a la División Antecedentes Personales, y luego fue remitido a la Dirección de Investigaciones. A la mañana siguiente, uno de los jefes de esta dependencia informó telefónicamente al juzgado correspondiente que se había dado cumplimiento al oficio. Pero les dijeron que ellos no habían enviado ningún oficio. La Policía recapturó a "Pelao" esa misma noche. Estaba en su casa.
Herrera solicitó al Juez de Instrucción Alfonso Zottoli la detención de tres mujeres. Dos de ellas son las que busca la Policía. La tercera, allegada a la familia, fue detenida el sábado. Además, Zottoli dispuso que se allanara el estudio jurídico de Alejandro Diéguez, abogado defensor de Rivadeneira. Allí, la Justicia secuestró la computadora y el teléfono celular del letrado. Diéguez prestó declaración como imputado ante Herrera el lunes. Negó tener vinculación con la adulteración del oficio y consideró que se habían avasallado sus derechos como letrado. Recibió el apoyo del Colegio de Abogados, cuyo secretario Jorge Contrera pidió que se salvaguarde la integridad profesional y el respeto al secreto profesional.
El miércoles al mediodía se reunió el Consejo Directivo de los abogados. Entonces, por unanimidad, los consejeros solicitaron a las autoridades judiciales y policiales que respeten la profesión de abogado y los instaron a que se abstengan de brindar información que involucre a letrados, hasta tanto no se compruebe su participación en delito alguno, según un comunicado enviado a LA GACETA.
Perjuicios e injurias
Además, los abogados solicitarán una audiencia con el Ministro Fiscal Luis De Mitri, a quien le pedirán el apartamiento de Herrera de la causa. Consideran que ocasionó un perjuicio a la consideración social de la abogacía, debido a que el caso tomó estado público.
La Asociación de Magistrados, presidida por la camarista Ester Valderrábano de Casas, se reunirá el martes, ya que el fiscal Herrera le envió una nota, donde expresa que considera injuriantes las expresiones de los abogados. Según trascendió, Herrera afirmó en la misiva, que también fue enviada a De Mitri, que actuó en un marco legal, compartido por el juez de garantías.
Por su parte, en declaraciones al programa televisivo "Los Primeros", el jefe de Policía, Hugo Sánchez, desligó a la fuerza de cualquier responsabilidad. El comisario general expresó que la Policía recibió un oficio que en apariencia reunía todos los requisitos de autenticidad. "Tenía los elementos requeridos, como todos los datos, el código de barras que posee el instrumento, el sello aclaratorio de un secretario, el sello perteneciente al juzgado y que lo identifica. Es decir, para nosotros era un instrumento válido que luego siguió el trámite correcto", dijo Sánchez. En este sentido, el jefe policial consideró que se deberá investigar quién y en qué etapa fue adulterado el oficio. "Si es que fue fraguado, creo que nosotros fuimos sorprendidos en nuestra buena fe", explicó.